Hermandad del Vía Crucis del Santo Cristo de la Salud

Historia

Historia de la Hermandad

S. XV

Córdoba es la primera ciudad en Occidente que, a primeros del siglo XV, inicia la devoción al Vía Crucis que San Álvaro instituyó en los aledaños de la sierra cordobesa, hecho determinante en la configuración de la cofradía.

1968

En el año 68 surge la idea entre un grupo de seis jóvenes que transmiten a un grupo de treinta y tres amigos y cofrades, dándose así los primeros pasos para procesionar a un crucificado existente en la Trinidad.

1972

El 17 de abril de 1972 se redactan unos estatutos que son aprobados el 15 de diciembre del mismo año por el obispo de la diócesis, Monseñor Cirarda. Inmediatamente después de la aprobación de los estatutos tuvieron lugar las elecciones, en las que D. Ángel Ramírez Cordero es elegido primer hermano mayor de la Hermandad.

Sobriedad, austeridad y silencio son las características que se quieren imprimir a la Hermandad, para definir el estilo de la misma.

A todo ello hemos de unir unas ideas perfectamente claras que determinan la idiosincrasia de la Hermandad.

1973

Fue el 17 de abril de 1973 cuando la Hermandad realizó su primera estación de penitencia, tras la Hermandad de la Merced y precediendo a Ánimas. La Sentencia fue el primer paso en salir aquel día.

Las filas nazarenas estaban compuestas por pocos hermanos e incluso alguna hermana, hecho insólito que contrastaba con la realidad cofrade imperante, aportando un nuevo aire. Nervios y una gran responsabilidad en los cofrades que, aquel día, con más ilusión que medios, iniciaron una historia que cincuenta años después es una realidad asentada.

A partir de 1973 la Hermandad no ha hecho sino crecer y madurar: en el volumen de hermanos y nazarenos, en participación y colaboración en la vida cofrade, social, asistencial y de Iglesia de la ciudad.

1976

Hasta 1976 esta es la denominación de la Hermandad; en este año cambia, restituyendo al Cristo su advocación tradicional, con la que es conocido por la mayoría de los fieles y que data de 1590, tal y como recogen Teodomiro Martínez de Arellano en sus “Paseos por Córdoba” y Luis María de las Casas-Deza en el “Indicador cordobés” de 1873.

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