Titular
El Santo Cristo de la Salud ocupa el altar situado en el lado izquierdo de la antigua iglesia trinitaria. Es un retablo barroco de hacia 1730, realizado con motivo de las obras de renovación del templo. Es de madera tallada, dorada y policromada. La calle central es más ancha y en ella se ha dibujado una cruz donde va embutida la de madera del crucificado. A sus lados se disponen hornacinas donde está el grupo de la Santísima Trinidad. Una cornisa da paso a una pintura del Descendimiento.
Conocemos que la imagen está fechada en 1590 gracias al pergamino que apareció en su interior con motivo de la restauración realizada en 1974 por Miguel Arjona Navarro, “erigocose este Cristo en doce de Marzo de 1590 siendo prioste Diego Lopez Maldonado. Firmado y rubricado”.
Como ha certificado D. Juan Aranda Doncel, Diego López era el prioste de la Cofradía de la Coronación, establecida en el convento de los trinitarios desde el siglo XVI, y fundada entre 1578 y 1630, y que poseía varias imágenes destinadas a procesionar. Perteneciendo el crucificado a esta Cofradía, siendo el titular de la misma el Cristo del Escarnio o de la Coronación.
En relación a la advocación de la Salud no hay datos fiables aunque se ha relacionado a las procesiones votivas y los cultos que se llevaban a cabo con motivo de las frecuentes epidemias que asolaban en el pasado a las ciudades andaluzas.
Villar Movellán y Díaz Vaquero, en estudio realizado en 1991, clasificaron a este Cristo como obra de carácter arcaizante, emparentada con lo granadino y hermanada con el interesante grupo de Cristos crucificados de la misma época que se conservan en la ciudad:
“Se trata de un Cristo muerto, sujeto al madero por tres clavos y cubierto por un sudario de tonos marfileños con flores dispersas, anudado al lado izquierdo. La cabeza se inclina a la derecha dejando ver un cuello musculoso. El cabello, caído por la espalda y el hombro derecho, es una masa compacta trabajada en golpes largos que contrasta con el tratamiento artificioso de la barba, dispuesta en espirales paralelas. El torso es de complexión robusta, bien trabajado en la caja torácica, en el juego de hombros, en las clavículas; ese buen trabajo se aprecia también en las extremidades, que avalan la calidad y buena formación de taller de su anónimo creador.
Lleva en la cabeza potencias de plata de estética barroca, también son de plata los clavos y el INRI. En la restauración antes citada se le puso a la imagen corona de espinas de madera tallada simulando gruesas ramas, como la que lucen otras imágenes de la época. Asimismo se eliminaron repintes, especialmente del rostro, que ganó en dramatismo”.